Hermina Martínez
Hace un año
El Dr. Álvarez me hizo el reemplazo de la rodilla derecha por una prótesis. La cirugía fue muy bien y la rehabilitación también. Lo recomiendo ampliamente, es un excelente médico y ser humano.
Llevas años tratándote una tendinitis. Cuando el cartílago se gastó o el manguito rotador ya no tiene reparación, la prótesis puede devolver el movimiento. No es la misma en los dos casos.
Antes de aceptar una cirugía
Llevas meses así. Ya dejaste cosas que hacías. Y de pronto te cae encima la palabra cirugía, con prisa.
Veo llegar a consulta muchas articulaciones que ya vienen sentenciadas: alguien decidió por ellas antes de revisarlas a fondo. Mi trabajo no es venderte una prótesis, es decirte la verdad y darte opciones.
En la consulta reviso tus estudios, te exploro, y si necesitas cirugía te explico exactamente en qué consiste. Y si no la necesitas, también te lo voy a decir.
Dr. Eduardo Álvarez Lozano · Ortopedia y Traumatología
Pacientes
Pacientes operados por el Dr. Álvarez Lozano hablando de su propio proceso.
Cuándo se considera una prótesis
El hombro no carga tu peso como la rodilla o la cadera: puedes dejar de usarlo y seguir con tu vida. Por eso mucha gente aguanta años, convencida de que es una tendinitis o un "hombro congelado" que ya se le va a pasar. La señal que menos conviene dejar pasar es la nocturna. Si te reconoces en varios de estos puntos, vale la pena una valoración formal.
El hombro no se sostiene por el encaje del hueso, sino por las partes blandas que lo rodean, sobre todo el manguito rotador: cuatro tendones que centran la articulación y la mueven. De cómo esté ese manguito depende qué prótesis se puede poner.
Si el manguito todavía funciona, lo habitual es plantear una prótesis total anatómica: se conserva la forma natural, con la esfera en el húmero y la superficie de apoyo en la glena, la cavidad del omóplato. Cuando el manguito ya está roto sin posibilidad de reparación, esa opción deja de sostenerse y se plantea una prótesis invertida, también llamada reversa: se voltea la geometría —la esfera va a la glena y la copa al húmero— para que el deltoides haga el trabajo que el manguito ya no puede. La invertida se usa también en fracturas complejas del húmero y en revisiones de una prótesis previa. Existen además la hemiartroplastia y la resuperficialización, para escenarios concretos.
Las dos son operaciones establecidas y las dos buscan lo mismo: quitar el dolor y recuperar función. Pero no son intercambiables: después de una invertida es frecuente que la rotación del brazo —llevar la mano a la espalda o girarla hacia afuera— quede más limitada que con una anatómica. Se elige según lo que quede, no según lo que uno prefiera, y ahí el tiempo pesa: si el manguito termina de romperse o la glena se desgasta, la anatómica puede dejar de ser opción. No es motivo para correr ni para operarte mañana; sí lo es para que te valoren y sepas en qué punto estás.
Con quién te vas a operar
La duda razonable antes de una cirugía articular no es si duele: es en manos de quién la pones. Esta es la trayectoria del Dr. Álvarez Lozano, punto por punto.
, con especialidad en Ortopedia y Traumatología en el Hospital Universitario "Dr. José Eleuterio González".Qué es exactamente
No existe una sola prótesis de hombro. Existen dos diseños principales, y lo que los separa no es la marca ni el precio: es de qué músculo va a depender el movimiento de tu brazo después de la cirugía.
El hombro es una articulación de bola y cavidad, como la cadera, pero con una diferencia que cambia todo: aquí la cavidad es pequeña y poco profunda. Lo que mantiene la bola en su sitio no es el encaje del hueso, son los músculos y tendones que la envuelven. Cuatro de ellos forman el manguito rotador.
Por eso, en el hombro no basta con ver cuánto cartílago queda. Hay que saber si esos tendones todavía trabajan. Un hombro desgastado con manguito sano y un hombro desgastado con manguito roto que ya no se puede reparar son dos problemas distintos, y no se resuelven con la misma prótesis.
De esa pregunta —¿el manguito funciona o ya no?— salen los dos diseños. Y se responde con exploración física y estudios de imagen, no con la descripción de los síntomas.
Se sustituyen las dos superficies respetando la anatomía original: una bola ocupa el lugar de la cabeza del húmero y un componente cubre la glena —la cavidad de la escápula—. Cada pieza queda donde estaba.
Reproduce la mecánica de tu hombro, y esa mecánica depende del manguito rotador: son esos tendones los que siguen moviendo el brazo. Requiere, por lo tanto, un manguito íntegro y funcionando. Si no lo está, este diseño no da el resultado que se espera de él.
Se invierten los componentes: la bola se fija en la escápula y la copa va en el húmero. Suena al revés. Ese es justamente el punto.
Al cambiar el centro de rotación de la articulación, el deltoides —el músculo grande que te cubre el hombro— gana palanca y pasa a ser el motor de la elevación del brazo, sin depender del manguito. Se valora cuando el manguito está roto y ya no es reparable, en la artropatía por rotura de manguito —el desgaste que aparece tras años con el manguito roto—, en algunas fracturas complejas en personas mayores y en revisiones de una prótesis previa.
Tiene un límite que conviene conocer antes, no después: la invertida está pensada para devolver la elevación del brazo al frente, no la rotación. Girar el brazo hacia afuera o llevar la mano a la espalda suelen quedar limitados. Y como el motor pasa a ser el deltoides, requiere que ese músculo y su nervio estén sanos. No son sorpresas: son las condiciones del diseño, y se hablan antes de decidir.
No siempre se sustituyen las dos caras. La hemiartroplastía reemplaza solo la del húmero y deja la glena como está. Se valora, por ejemplo, en ciertas fracturas de la cabeza humeral y cuando la glena no conserva hueso suficiente para sostener un componente. Su límite es justamente el hueso que respeta: la glena que se deja puede seguir desgastándose y volver a doler con los años. Existe además la resuperficialización, que retira menos hueso de la cabeza humeral y se plantea en casos seleccionados. Son indicaciones puntuales, no opciones de menú.
Quién decide, en realidad: no se decide por preferencia, ni por el catálogo de un proveedor. Lo determinan hechos que hay que medir antes: si el manguito rotador funciona, cuánto hueso queda en la glena y cómo está desgastada. Eso se lee en la exploración física, en las radiografías y, cuando hace falta, en la tomografía o la resonancia. La decisión se toma antes de programar nada y se te explica con tus estudios enfrente, junto con lo que cada diseño puede darte y lo que no. Si alguien te propone un tipo de prótesis de hombro sin haber visto tus estudios, pide una segunda opinión.
Preferimos decirlo antes de que preguntes. El rango final depende del tipo de implante, del hospital y de tus condiciones particulares; se te entrega por escrito después de la valoración.
Consulta de valoración
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Precio pagando la consulta por anticipado, máximo 24 horas antes de la cita.
Los montos son estimados y no constituyen una cotización formal ni una promesa de resultado. Cada caso se valora de manera individual y el presupuesto definitivo se entrega por escrito tras la consulta.
Preguntas frecuentes
El hombro no carga tu peso como una rodilla, así que se tolera más tiempo: hay pacientes que pasan años con medicamento, terapia física dirigida e infiltraciones, y eso es lo primero que se revisa en la consulta.
Lo que no pasa es que la articulación se recupere sola. Y esperar de más tiene un costo: si el desgaste del hueso avanza o el manguito termina de romperse, la cirugía se vuelve más compleja y las opciones se reducen. Cuando el problema es desgaste, operar rara vez es urgente; posponerlo sin fecha tampoco es gratis.
Es la reacción más común y es legítima. Lo que ayuda a bajar ese miedo no es que le digan a uno "no pasa nada", sino entender el procedimiento y conocer los riesgos reales.
Toda cirugía tiene riesgos. En una artroplastía de hombro los que se explican son la infección, la lesión o irritación de algún nervio del brazo, la fractura del hueso al colocar los componentes y, con los años, el aflojamiento de alguno de ellos. La trombosis también existe, aunque es menos frecuente que en la cirugía de pierna porque desde el primer día caminas normal. Son complicaciones poco frecuentes, pero son reales, y en la consulta se te explican las que aplican a tu caso concreto, no una lista genérica.
Lo primero que busca resolver una artroplastía de hombro es el dolor; el movimiento mejora, pero prometerte un hombro como el de antes sería mentirte. Aquí la variante decide.
Con la prótesis anatómica, que exige un manguito rotador funcionante, el arco de movimiento suele quedar más cerca de lo normal. Con la invertida, que es la indicada cuando el manguito ya no es reparable, la elevación del brazo suele mejorar, pero la rotación externa suele quedar limitada: girar el brazo hacia afuera para abrir una puerta, alcanzar el cinturón de seguridad o llevarte la mano a la nuca. Llevar la mano a la espalda para abrocharte por atrás también puede seguir costándote.
No hay un número que sirva para todos. Depende de tu edad, de cuánta exigencia le pongas al brazo, de la calidad de tu hueso y de la variante que se implante. Cualquier cifra que te den sin haber visto tus estudios es una estadística de población, no una respuesta sobre tu hombro. Es de las preguntas que se contestan en la valoración, con tus radiografías enfrente.
No las primeras semanas. Lo habitual es dormir semisentado o apoyado en almohadas, con el cabestrillo puesto, mientras cicatrizan los tejidos. Volver a acostarte sobre ese lado suele ser de las últimas cosas que se autorizan, y se autoriza cuando el hombro lo tolera, no en una fecha fija.
Ahora bien: mucha gente llega a esta cirugía precisamente porque el dolor nocturno ya no la deja dormir, y ese es de los síntomas que con más frecuencia mejoran.
Es obligatoria, y conviene que lo sepas antes de decidir: la rehabilitación no es un añadido a la cirugía, es la mitad del resultado.
Lo habitual es empezar con el brazo protegido en cabestrillo y movilización asistida, e ir progresando a movimiento activo y después a fuerza, a lo largo de varios meses. El protocolo no es el mismo en la anatómica que en la invertida, porque no se está protegiendo lo mismo. Un hombro operado y no rehabilitado se pone rígido, y esa rigidez sí cuesta trabajo revertirla.
Depende de la variante y de a qué quieras volver. Caminar y la bicicleta fija se retoman pronto, porque no involucran el brazo. Nadar es otra historia: aunque es de bajo impacto, es un gesto repetido por encima del hombro, así que se autoriza tarde y a veces con el estilo limitado.
Los deportes de raqueta y el trabajo repetido con el brazo en alto son los que más cargan la prótesis, y con la invertida se suelen restringir de forma permanente. El límite concreto de kilos y de gestos te lo tiene que dar por escrito quien te opera, con tu caso enfrente; desconfía de una cifra genérica sacada de internet.
Lo más frecuente en cirugía de hombro es una combinación: bloqueo de los nervios del brazo más anestesia general. El bloqueo no es solo para el quirófano; sirve sobre todo para que las primeras horas después de despertar, que son las más molestas, pasen sin dolor. La decisión final no la toma el cirujano sino el anestesiólogo, después de tu valoración preanestésica y de revisar tu corazón, tus pulmones y tus antecedentes.
La estancia suele ser corta, de una o dos noches, y el número que aplica a tu caso se te confirma al programar. El alta no la marca el reloj, sino tres cosas: que el dolor esté controlado con medicamento por vía oral, que la herida esté tranquila y que sepas moverte y colocarte el cabestrillo sin ayuda. Los días de hospital se cotizan por separado de los honorarios quirúrgicos y se te entregan desglosados antes de programar.
Sí, y es uno de los escenarios en los que más se indica la prótesis invertida: un manguito que no se pudo reparar o que se volvió a romper, y un hombro que con los años terminó desgastándose por esa causa. Requiere una valoración más detallada: qué se hizo antes, qué material quedó dentro y cómo está el hueso.
Y hay una condición que no se negocia: la invertida funciona a costa del deltoides, así que ese músculo y el nervio que lo mueve tienen que estar sanos. Eso se explora en la consulta, no se da por hecho.
No de entrada. Que un hombro esté desgastado no obliga a operar el otro: se opera el que duele y limita, y solo cuando el manejo conservador ya no alcanza. Lo que sí conviene saber es que los dos no se operan a la vez, porque durante las primeras semanas vas a depender por completo del brazo sano para vestirte, comer y sostenerte. Si con el tiempo el segundo llega al mismo punto, se valora entonces.
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